sábado, 29 de enero de 2011

Ilusiones, frustraciones y realidad

Recuerdo el año en que estuve preparándome el MIR. Es un año de encierro y estudio, tu vida se reduce a bolis de colores, simulacros, percentiles y clases semanales, en las que te relacionas con otros que están viviendo lo mismo que tú.

Sin duda es un año largo, y lleno de altibajos emocionales, un día crees que puedes con todo y al siguiente te sientes la más pequeña del universo. 

Desde el principio tuve claro que quería ser Médico de Familia, no tenía ninguna duda, me gustaba ese concepto de medicina "global", sin tener que ceñirte "sólo a una parte del cuerpo humano", me gustaba ese enfoque biopsicosocial de la medicina de familia, me encantaba la idea de tener un cupo de pacientes y conocerlos, conocer a los padres y a los hijos, y estar ahí no sólo para las patologías médicas habituales, sino también para las preocupaciones de la vida diaria....

Llegó el momento, hice el examen y me fue bien, fuimos a Madrid a elegir plaza, y sí, cuando cogía MFyC los demás casi me aplauden, pues deseché muchas otras especialidades a las que podía optar, pero ....y qué? Familia era lo que yo quería, lo tenía claro, y lo demás me daba igual...

Llego la residencia y ya empecé a ver cómo funcionanban las cosas. Mi tutor era encantador, además de un estupendo profesional y con una formación impecable. Me sentí muy afortunada de pasar los años de residencia con él, aprendí mucho de él, y siempre se lo agradeceré, porque no sólo me enseñó medicina, sino que potenció en mi esa parte psicosocial que tanto me gusta.

Sin embargo, poco a poco me fuí dando cuenta de cómo funcionaba el sistema, y fuí comprobando día a día como la burocracia, el escaso tiempo por paciente, los contratos de sustitución por días, etc., iban echando por tierra ese utópico concepto que yo tenía de la medicina de familia...y poco a poco me fuí desilusionando...

Al mismo tiempo, cada vez me iba sintiendo más resolutiva en mis guardias del hospital y cada vez me gustaba más ese tipo de trabajo, que además, se me daba bien...Llegó el final de la residencia y en atención primaria no había contratos para todos, en el centro de salud donde yo me formé sin ir más lejos, no necesitaban contratar a sustitutos para el verano, porque para eso "ya tenían a los residentes", algo que siempre me pareció indignante, pues entre otras cosas, era una forma más de contribuir a la decadencia de la atención primaria en cuanto a contratación de personal....pero bueno....

En el hospital sí que me ofrecían un contrato de sustitución, y no sólo eso, después me ofrecían continuidad laboral con contratos de atención continuada, era un trabajo que me gustaba, así que no me lo pensé...Fuí creciendo en las urgencias y aquí estoy....Sin embargo, muchas veces los urgenciólogos nos sentimos como si estuviéramos "de prestado", hay muchos que se encargan de hacernos sentir como las "porteras del hospital", bueno, o al menos lo intentan, muchos pretenden menospreciarnos como urgenciólogos alegando que no somos especialistas en ello, y es verdad, pero es que no existe tal especialidad, aún, sin embargo de todos los especialstas en formación, los médicos de familia son los que más horas pasan en las urgencias hospitalarias y los que más formación al respecto reciben, y es por eso que podemos desempeñar este trabajo, porque nos preparan para ello.

No obstante, con el paso de los años, te sientes un poco en tierra de nadie, porque aquello por lo que inicialmente luchaste, la MF, te dió la espalda y luego te "volviste a enamorar" y te quedaste en urgencias, y por el camino pudiste comprobar que eras un profesional polivalente, y supiste desempeñar otros trabajos de forma temporal, como en un Servicio de Prevención, en un Servicio de Emergencias Extrahospitalarias, etc...pero aún así, nunca es suficiente y parece que lo único que importa es tener una titulación en la pared, y no tu capacidad a la hora de desempeñar un trabajo, así que uno tiene que estar lo bastante seguro de sí mismo para poder dedicarse a esto sin acabar con la autoestima por los suelos...

Es muy importante tener claro lo que uno quiere y luchar por ello, así que, muchísima suerte a los que esta tarde se examinan para el MIR, ellos serán nuestros futuros médicos, nuestro próximos residentes...Les deseo a todos de corazón que les vaya bien y puedan demostrar el esfuerzo que han realizado, y que dentro de unos meses, puedan elegir la plaza que ellos quieren, es un momento lleno de ilusión, y hay que disfrutarlo.

Aprovecho para recordar que @Emilienko en su blog "Como convertirse en entrenador de Pokémon" hace una propuesta muy interesante sobre la unión temporal de blogs y el MIR 2.0. Desde aquí mi apoyo a esta iniciativa, ójala hayas muchas más así!

miércoles, 26 de enero de 2011

¿Por qué no pude ser médico?

Os dejo un enlace al monólogo que hizo Berto Romero sobre los médicos y demás. Un poco de humor en estos tiempos nunca viene mal.

viernes, 21 de enero de 2011

Diario de una despedida: 15 días

Hoy hace 15 días que dejé de fumar. 

Comencé a fumar cuando tenía sólo 14 años. Como muchos, empecé comprando cigarrillos sueltos en un quiosco, y fumando a escondidas en patio del colegio. Poco a poco y sin darme cuenta fui aumentado el número de cigarrillos al día, hasta convertime en la fumadora que he sido todos estos años. 

El tabaco se convirtió para mi en parte de mi vida, nunca fuí consciente del nivel de dependencia que tenía hasta el momento de dejarlo. Siempre me recuerdo fumando, desde hace muchos años...En la moyoría de momentos importantes en mi vida, me recuerdo fumando, tanto en los momentos buenos como en los malos, era parte de mi vida.

Yo era de esas fumadoras a las que nunca, nunca, les faltaba tabaco, si me iba de viaje me llevaba tabaco en la maleta, y si me iba a una guardia me llevaba paquetes para dos días, sólo por quedarme tranquila, compraba cartones en lugar de paquetes, para tener siempre tabaco en casa y no quedarme sin en mitad de la noche cuando ya estaba todo cerrado, eso daba miedo....

En el trabajo me "ayudaba" especialmente, dividía los turnos de trabajo en mini descansos de 5 minutos para ir a fumar, después de un caso especialmente difícil, necesitaba ir a fumar antes de ver a otro paciente, y las horas se me pasaban más deprisa, o eso creía yo claro....

En fin..., ahora me doy cuenta de lo alto que era y es mi nivel de dependiencia...Sólo han pasado 15 días, 15 duros días, que además han venido cargados de un estrés laboral mayor de lo habitual y que me ha puesto entre las cuerdas en varias ocasiones....aunque afortunadamente, los he superado sin recaer....y sinceramente, por muy mal que lo esté pasando, y creo que justamente por eso, no creo que recaiga, no quisiera tener que volver a pasar por esto otra vez....no imaginé que sería tan duro...

El primer día fue como un reto, y aunque tenía muchas ganas de fumar, me motivaba pensando que estaba poniéndome a prueba a mi misma y me mantuve entretenida. La ansiedad comenzó a ser más evidente al final del primer día y sobre todo el 4º o 5º día aproximadamente. El 3º día escribí un post al respecto bastante positivo, pues no me creía ni yo misma que estuviera dejando de fumar.  Sin embargo, los días sucesivos me sentí realmente mal, me sentí enferma en muchas ocasiones y mi nivel de ansiedad subió a límites difíciles de mantener en algunas ocasiones. La sensación de vacio es continua, y el deseo constante e irresistible de fumar es una carga que hay que soportar....

A partir del 6º día más o menos, el deseo se fue reduciendo en intensidad levemente, sigo acordándome a cada momento del tabaco, pero esto no hace más que ayudarme a ser consciente del veneno tan grande que estaba metiéndome en el cuerpo, y me ayuda a mantener la motivación.  Ahora me sorprendo a mi misma varias veces al día pensando en que voy a fumar, y de repente me acuerdo de que lo he dejado, es cuestión de segundos, y me sonrío a mi misma pensando que mi subconsicnete me quiere traicionar...pero no lo conseguirá...Aún sueño con que estoy fumando, y en alguna ocasión me he despertado por la noche con unas ganas horribles de fumar, cosa que no me había pasado en la vida...

Sólo han pasado 15 días, sé que para los no fumadores estas palabras pueden ser un poco difíciles de entender, pero tengo que decir que dejar de fumar no es tan fácil como algunos nos quieren hacer creer...No es fácil, pero desde luego, sin ninguna duda, MERECE LA PENA, y eso es lo que suele pasar con las cosas importantes en la vida, que tienes que luchar por ellas, y en esta lucha, por dura que sea, sé que tengo las de ganar...

Ánimo a todos los que como yo lo están intentando!

Desde aquí mi apoyo al proyecto "Mi vida sin ti"

jueves, 20 de enero de 2011

Expectativas

Días de mucho trabajo 1.0 que me mantiene alejada involuntariamente del mundo 2.0, aún así, aquí ando, buscando ratos, por pequeños que sean, para poder escribir unas palabras en el blog.

Hace unos días vi en urgencias a un paciente que venía remitido por su médico por un cuadro de dolor abdominal de larga evolución, que en principo no revestía ningún criterio de gravedad, pero que requería un estudio ambulatorio más amplio por parte de su especialista correspondiente. Sin embargo, su médico, había remitodo a urgencias al paciente, tras múltiples consultar, para que le realizaran una ecografía abdominal. 

No había cambiado nada en su estado desde que su médico empezó a visitarle por este motivo, hacía ya unos meses, simplemente, ese día, en esa visita, su médico había decido que había llegado el momento de solicitar una prueba de imagen, lo cual me parece correcto. Sin embargo, en lugar de solicitarla él, le dijo al paciente que lo mandaba a urgencias para que se la hicieran ese mismo día, porque "teníamos que saber lo que le pasaba...."

Así, cuando le pregunté al paciente qué le pasaba, simplemente me contestó:

- "Verá doctora, vengo a que me hagan una ecografía"
- "Bueno Manuel, no se preocupe, usted dígame lo que le pasa y ya le diré yo después si necesita una ecografía o cualquier otra cosa"
- "No no, yo sólo he venido a por la ecografía, ahí se lo pone mi médico en el papel, lo que me pasa ya lo sabe él, y por eso me pidió la prueba que he venido a hacerme"
- "Ya Manuel, pero es que las cosas no funcionan así. Verá, yo también soy médico, y para poder solicitar una prueba primero debo saber lo que le pasa para saber si es necesaria y urgente, me comprende?"
- "Pues yo no me voy de aquí sin que me hagan la ecografía, y sino ya verá usted la que armo, porque no hay derecho que si mi médico me manda urgente para que me hagan una prueba, usted no me la quiera hacer, vamos hombre, que no me voy de aquí sin ella y se acabó....."

Y bueno, digo yo, ¿quién es el culpable de esta situación? Evidentemente no es el paciente, como se podería pensar inicialmente...

Aquí el problema es que este paciente venía con unas expectativas concretas de lo que iba a obtener de la relación terapéutica que iba a establecer conmigo como médico, es más, tenía claro que no iba a ser una "relación terapéutica", pues para eso ya tenía a su médico, que era su figura de confianza, a mi me consideraba como parte de un trámite que era obtener su prueba diagnóstica, nada más...

Y ante esta situación, la respuesta fácil es poner al paciente en contra de su médico, y decirle que por mucho que él lo diga, no necesita una ecografía de urgencias, y tal y tal....pero, yo me planteo ¿qué consigo con eso? Pues lo único que consigo es deteriorar la estrecha relación de confianza que el paciente tiene con su médico, y que hasta ahora le ha mantenido alejado de los servicios de urgencias por problemas de ámbito ambulatorio....lo único que conseguría, sería que la próxima vez que a este paciente le duela algo, ya no confíe en su médico, y en lugar de acudir a él, acuda a un servicio de urgencias...

Aunque por otra parte, no voy a realizarle una prueba complementaria urgente si no es necesaria, pues no está indicada, y hay otros pacientes que sí la necesitan, y esto sólo contribuiría al colapso y a la demora que hay en los servicios de urgencias hospitalarios. Tenemos pocos recursos, y tenemos que aprender a gestionarlos para sacarles el máximo rendimiento...

Muchas veces es muy difícil hacer lo correcto, mantener el equilibrio y poner la parte justa en cada lado de la balanza para que el sistema no se desmorone, un sistema, que en demasiadas ocasiones, se sostiene haciendo demasiados esfuerzos...


PD: "Mi vida sin ti": Llevo 14 días sin fumar...

viernes, 14 de enero de 2011

Las cenizas del Fénix


¡Al fin se acabó el periodo navideño!...No me entendáis mal, estos días festivos son muy bonitos en cuanto a la relación con la familia, las buenas intenciones y propósitos y otros menesteres que formarían una larga lista...Sin embargo, en los Servicios de Urgencias, estas fechas suelen ser, y así ha sido de nuevo este año, un auténtico infierno.

Llevaba muchos días queriendo escribir este post, y no había tenido tiempo aún, pues he pasado más tiempo en el Hospital que en casa, y sinceramente, en unas condiciones de trabajo que no quiero más que olvidar.

Os hablo de días de masificación absoluta del Servicio, días en todo está bajo mínimos en el Hospital y tienes menos recursos para todo, días que suelen coincidir con el pico estacional de la gripe y la consiguiente descompensación de pacientes crónicos, días en los que en Urgencias no caben más pacientes, en que hay 6 y 7 horas de espera, que no hay camas libres en el Hospital y los pacientes quedan ubicados durante días en camillas en los pasillos de urgencias...

Guardias que parece que no se acaban nunca, y que por mucho que trabajes, nunca es suficiente....días en que, tristemente , piensas que te has equivocado de trabajo, y que estar así no tiene sentido, días en que sientes la mayor de las impotencias, pues quieres trabajar y no puedes por falta de espacio, de infraestructura, y te parece denigrante visitar y "aparcar" a los pacientes en los pasillos....días en que sientes que no haces las cosas bien, pero no sabes cómo hacerlas mejor porque parece que no hay otra salida....

Esos días en que todo el mundo te grita y te reprocha por la larga espera, y tú no puedes hacer nada más que asentir con la cabeza, pues lo entiendes, pero hay cosas contra las que no puedes luchar, y cuando el sistema se viene abajo porque se ve sobrepasada su capacidad de respuesta en relación con la demanda, es difícil sacar las cosas adelante y hacer bien tu trabajo, es como nadar contracorriente...

Tras sobrevivir a esas guardias te planteas seriamente si estás en el lugar adecuado, valoras el estrés que conlleva este tipo de situaciones, y pones en una balanza lo que puedes aportar si sigues ahí...siempre acabas pensando que en esas condiciones no es mucho, lo que puedes aportar, pero también es cierto que si todos pensaramos eso no habría nadie en las "trincheras"...Así que, una vez has descansado un poco, parece que los malos momentos vividos se olvidan levemente, y sólo lo suficiente para permitirte volver a empezar y esa parte adictiva que tiene este trabajo te hace de nuevo ponerte las pilas para afrontar un nuevo días con la mejor de las intenciones....

Esas han sido las Navidades en Urgencias, y por eso os digo, que al fin se acabaron...! Aún no hemos vuelto a la normalidad, pero poco a poco van volviendo a ser los típicos días de invierno, con mucha gente, con cierto colapso, pero sin llegar a la situación de las semanas anteriores...


Os dejo un vídeo de la canción de Amaral "Resurrección", pues esa la intención, resurgir de nuevo de las cenizas navideñas cual Ave Fénix, y volver a empezar este nuevo año con energías renovadas, con la misma intención de seguir, como siempre, y a pesar de todo, REANIMANDO LAS URGENCIAS

domingo, 9 de enero de 2011

Para mi también: "Mi vida sin ti"


 

Después de unos días de desconexión bloguera involuntaria, entro hoy y me encuentro con esta magnífica iniciativa, que comenzará el 10 de Enero.

Tengo que deciros que tal y como os expliqué hace unos días en un post, el dejar de fumar era uno de mis propósitos para este 2011, tenía ya la fecha fijada desde hacía tiempo, y esa fecha ya llegó. 

Elegí de forma simbólica el día de 6 de Enero, como el mejor regalo que podría hacerme a mi misma, y así empecé...después de 20 largos años fumando un paquete al día, ha sido la primera vez que lo he intentado, y hoy ya puedo decir que es mi 4º día sin fumar. En mi caso, no he usado ningún método farmacológico, no es que esté en contra de ellos ni nada parecido, simplemente es que había hecho un trabajo psicológico importante durante el mes previo, y me encontraba bastante preparada mentalmente para intentarlo, con pastillas "milagrosas" o sin ellas...y bueno, no puedo deciros que esté siendo fácil, pero sí puedo decir que poderse, SE PUEDE...

Me doy cuenta, ya no como médico, sino como paciente en este caso, que es lo que soy, que el síndrome de abstinencia a la nicotina, llevado así "a pelo" como está siendo mi caso, es menor de lo que pensaba...es decir, físicamente, no soy capaz de identificiar una sintomatología específica producida por la abstinencia a la nicotina, lo cual me alegra enormemente. 

Sin embargo, en mi caso, el principal problema es al "abstinencia psicológica", es el deseo irrefrenable constante de fumar, la ansiedad constante que siento por no poder hacerlo, la existencia permanente de pensamientos intrusos relacionados con el dichoso tabaco y la dificultad de romper la asociación tan arraigada en mi día a día del tabaco en determinadas situaciones cotidianas...

A veces me sorprendo a mi misma pensando, cosas como: "ahora en cuanto llegue a casa me fumaré un cigarrito sentada en el sofá..." y cosas así, es como un flash involuntario que aparece en mi cabeza, y justo al instante me doy cuenta de que ya no fumo , pero no deja de sorprenderme hasta que punto formaba parte de mi vida el tabaco, y lo confundida que estaba a este respecto...Pues para mi, como para todos los fumadores, el tabaco está asociado a una sensación de "placer" y de relajación, auque ahora veo que ese supuesto "placer" no era más que la sensación de alivio que me producía aliviar el mono que sentía después de un rato sin fumar...

No puedo más que deciros que, en mi caso, mi proceso de abandono del tabaco, no está siendo fácil, pero sinceramente, está siendo más llevadero de lo que pensaba...creo que era mayor el miedo que sentía a lo que pasaría al dejarlo, que el hecho de dejarlo en sí...y en mi caso, lo único que estoy necesitando, es un trabajo mental constante, no sólo por la llamada fuerza de voluntad, sino para hacerme consciente de los efectos que tiene la adicción en mi y la forma que tiene esta adicción de intentar hacerme caer en la trampa...aprender a reconocer estos momentos, y reconocerlos como lo que son, creo que es un paso importante en esta carrera de fondo...

En resumen, quería decir a todo el mundo que se lo esté pensando, que SE PUEDE DEJAR DE FUMAR! nadie dice que sea fácil, pero eso no es más que una confirmación de que el tabaquismo es una drogadicción, no sólo un hábito como muchos hemos querido creer, y como tal, hay que asumir que el periodo de deshabituación supone un pequeño esfuerzo, pero no olvidemos que los beneficios que obtendremos son muchos, y sobre todo, para toda la vida....

Os seguiré contando, gracias por "escucharme"!


miércoles, 29 de diciembre de 2010

Lucha contra la oscuridad

No es mi estilo hacer publicidad de una marca comercial, pero lo cierto es que este anuncio de televisión transmite una buena dosis de energía positiva cuando lo ves, y en cierto sentido, creo que el mensaje que transmite, podría aplicarse a muchas otras facetas de la vida, no sólo al deporte, sino a cualquier ámbito personal y profesional con el que nos enfrentamos en el día a día, y por eso, me apetecía compartirlo con vosotros, como un nuevo propósito para este año que estamos a punto de comenzar...

"Trabaja y esfuérzate, con humildad y con respeto, lucha contra la oscuridad, sé la luz que dicen que hemos perdido, brilla, ilumina a los que te rodean"

viernes, 24 de diciembre de 2010

Desde Urgencias: ¡Feliz Navidad!

Desde estos pasillos de urgencias os deseo a todos una FELIZ NAVIDAD, algunos lo celebraremos con esta otra familia que está trabajando en los Servicos de Urgencias en estas fechas tan especiales y aquí estaremos como siempre para atender a los que lo necesiten...ójala este año consigamos entre todos humanizar un poco más nuestro entorno...y sobre todo, aprendamos a valorar todo lo que nos rodea en nuestro día a día...no todos tienen la misma suerte...

martes, 21 de diciembre de 2010

Quiero vivir en la ignorancia


Consuelo es una paciente de 60 años. Hace 6 años le diagnosticaron un cáncer de colon. Según me contó cuando acudió a urgencias, el proceso diagnóstico, con las pruebas complementarias necesarias, muchas de ellas invasivas fueron demasiado para ella. Después llegó la cirugía, en dos tiempos. Tras la primera cirugía estuvo una temporada con una bolsa de colostomía, y cuando ya empezaba a recuperarse, entró de nuevo en el quirófano para que se la retiraran. Después de eso comenzaron las sesiones de quimioterapia, aguantó unas cuantas, pero llegó un momento en que decidió decir "basta" y abandonó el tratamiento y sus revisiones periódicas. Desde entonces había vivido "tranquila", ignorando lo que podría estar pasando en su cuerpo, negándose a sí misma la oportunidad de recibir ningún tratamiento, ya no quería más, y mira, ya habían pasado seis años desde entonces, y según ella, "aquí seguía," y por lo menos, sin sufrir.

Durante estos años Consuelo había estando evitando las continuas súplicas de su hija acerca de la necesidad de que acudiera a hacerse una revisión. Su hija, Ana, no podía entender por qué su madre había dejado de luchar, pues aún era muy jóven y tenía una larga vida por delante. Ana era hija única,  su padre murió cuando ella era pequeña, y su madre se había vuelto a casar con un hombre, que por su expresión, no le gustaba mucho. Siempre había estado muy unida a su madre, y acababa de tener un hijo, para ella era muy importante que su hijo puediera disfrutar de su abuela, y viceversa.

Cansada de tanta insistencia, Consuelo aceptó acudir a una revisión con su cirujano. Al verla se sorprendió, y aprovechando la consulta, solicitó un TAC toraco-abdominal para comprobar como andaba todo después de estos años sin tratamiento. 

El día que acudieron a urgencias venían de la consulta de su cirujano, con un volante donde recomendaba el ingreso hospitalario ante los hallazgos del TAC. En las imágenes se apreció una masa pulmonar con lesiones satélite, de aspecto claramente canceroso, probablemente metastásica, pero cabía la posibilidad de que fuera un nuevo cáncer, pues era fumadora desde hacía 30 años. 

Sin embargo, cuando entró en la consulta Consuelo se mostró confundida, me explicó que venía a decirme que ella no quería ingresar, que prefería dejarlo para dentro de unos meses. Pensé que Consuelo no era muy consciente de lo que habían visto en el TAC, e intenté insistir en la importancia de que se quedara ingresada para obtener un diagnóstico definitivo antes de plantearse las opciones terapéuticas. En vano intenté convencerla, bajo ningún concepto quería ingresar y mucho menos someterse de nuevo a pruebas complementarias invasivas, tenía auténtico terror sólo de pensar en la posibilidad de que le hicieran una broncoscopia, y lo peor de todo, es que pensaba, que si ingresaba, no se podría negar a que sus médicos le hicieran las pruebas que quisieran.

Le expliqué que ella podía elegir, que ella tenía que dar su consentimiento para ese tipo de pruebas, pero su miedo y su vivencia traumática previa no le permitían confiar en mis palabras. Consuelo quería irse, pero yo tenía la sensación de que no había recibido la información necesaria para poder decidir, puesto que parecía no saber cual era la sospecha diagnóstica, y que no era algo que podía esperar unos meses como ella quería. Finalmente me decidí, y simplemente le insinué, que sería conveniente saber que le pasaba exactamente para que ella pudira tomar una decisión fundamentada, puesto que había que descartar que aquello no fuera algo "malo". 
Inmediatamente Ana me preguntó si podía ser un cáncer, y Consuelo se me quedó mirando con ojos suplicantes, esperando una respuesta, en silencio, mirándome fijamente y esperando mi respuesta. 

Después de analizar la situación, contesté que esa era una posibilidad que había que descartar, esperando entonces que Consuelo supiera de qué estábamos hablando y pensando que si aún así decidía irse, al menos tendría la información necesaria para tomar esa decisión.

Pero su respuesta me dejó sin palabras:
 
- "Ya está, ya ha tenido que decirlo...yo sólo quiero vivir en la ignorancia y morirme cuando me llegue la hora, no quiero saber lo que me pasa, no quiero saber nada, ya he visto a mucha gente con cáncer y he visto cómo han muerto todos a pesar del tratamiento, ya he pasado por eso y no quiero volver a pasarlo, y si me quedan tres meses, pues prefiero no saberlo, intentaré disfrutar de ellos cada día con mi familia, en mi casa, y ya está, ¿tan difícil es de entender?"

- "Pues no Consuelo, no es nada difícil de entender, y está usted en todo su derecho y respeto su decisión, pero tenía que informarle de la situación para que usted pudiera decidir consecuentemente...Lo siento mucho"

martes, 14 de diciembre de 2010

Con responsabilidad, ganamos en Salud : ¿Todos?

Como no podía de ser de otra forma sentía la necesidad de escibir este post con relación a la nueva campaña del Ministerio de Sanidad y Política Social sobre el "Uso Adecuado de los Servicios Sanitarios", bajo el lema: "Con responsabilidad, ganamos en Salud". 

Ayer Vicente Baos, en su blog El Supositorio, hacía referencia a este tema en un post muy recomendable y como no, me hizo pensar en sus reflexiones.

La Campaña del MSC recuerda a la población la importancia de hacer un buen uso de los sistemas sanitarios, de forma que se intenta evitar el colapso contínuo que se vive en los servicios de urgencias hospitalarios, cada año más evidente en estos meses de invierno, llegando a ser insostenible en numerosas ocasiones, en que vemos tristes imágenes con pacientes por los pasillos y con demoras en la atención de varias horas por falta de espacio y personal. 

Evidentemente es este un gran problema, mayor de lo que muchos imaginan, y supone un gran estrés y frustración para los profesionales que trabajamos en estos servicios, además de un agravio evidente para los pacientes, para sus derechos y el respeto a su intimidad y dignidad como personas, pues a veces te ves obligado a atender a los pacientes en los pasillos, o dejarlos "aparcados" en cualquier parte, esperando que haya una cama libre, y eso señores, no es tolerable desde mi punto de vista...

Hay múltiples factores que influyen en que cada año se repita esta situación tan insostenible, y bajo mi humilde punto de vista, como una trabajadora más del sistema, habrían muchas otras soluciones posibles para intentar paliar esta situación, y esas soluciones pasan por dotar de recursos materiales y personales en los servicios de urgencias y pos supuesto en los centro de salud de atención primaria.

Lo que está claro es que no podemos pretender solucionar un problema creando otro mayor, todos somos conscientes de los problemas que presentan hoy en dia los médicos de familia en su día a día, motivados principalmente por la mala organización y planteamiento del sistema, por lo que exigirles que asuman todavía más carga de trabajo sin dotarles de los medios necesarios, me parece cuanto menos una burla a la labor que desempeñamos cada uno en el puesto que desempeña. 

No me mal interpretéis, egoístamente me parecería genial que las cosas se hicieran bien, que los pacientes utópicamente fueran a su médico cuando presentan patología que no requiere una atención hospitalaria, pero no siempre es el usuario el culpable, pues es muchas ocasiones la atención que necesitan por parte de su médico, y debido a la sobrecarga, no les puede ser prestada hasta dentro de dos o tres días, y no puedes culpar al paciente por acudir a urgencias si en su centro están tan colapsados que no pueden atenderle. 

Otra historia claro es cuando nos encontramos con pacientes abusadores por "derecho adquirido" según ellos mismos relatan. Esos pacientes que acuden a urgencias con el lema: "usted está aquí porque yo le pago y tengo derecho a que me atiendan hoy y rapidito"... pocos comentarios civilizados me surgen en este momento respecto a este comentario tan cansino que oímos cada día en urgencias, pues la mayoría de las veces se trata de pacientes que realmente no deberían haber llegado bajo ningún concepto a los servicios hospitalarios de urgencias, porque la patología que presentan no requiere tal urgencia, siendo, por supuesto, conocedores de ello...dígase un dolor de talón al caminar de una semana de evolución, una "manchita" en la piel que me apareció hace un mes, un dolor de hombro de semanas de evolución sin antecedente traumático y que quiero que me hagan una resonancia, etc, etc, etc.

Podría seguir infinítamente, pero no es el caso, en definitiva se trata de los pacientes que han adquirido como ley de vida el concepto de "lo quiero todo y lo quiero ya", creyéndose portadores de todos sus derechos pero sin ser conscientes de ninguna obligación. Casualmente además, son estos pacientes los que más se quejan y los que más líos arman en la sala de espera de los servicios de urgencias, y eso sí que de verdad me molesta, porque aunque una les explique que hay un orden de prioridad por gravedad, eso les da igual, totalmente, pues si ahy una persona esperando con infarto, qué más da! cómo eso no me está pasando a mi...!

En fin, es este un tema muy complejo del que podría estar hablando durante varios post, auque creo que con lo dicho se refleja bastante mi forma de ver esta situación. Me parece estupendo que se implementen campañas para concienciar a la población de la importancia del uso adecuado de los servicios sanitarios, pero digo yo, que quizás, si en lugar de invertir todos esos millones en la campaña, los invirtieran en adaptar los centros de salud y los servicios de urgencias hospitalarios con más personal e infraestructura, no sería necesario estar hablando cada año de este mismo problema, pues si es algo tan bien conocido por todos, cómo es que la única solución que se les ocurre a los responsables de esto es hacer unos carteles y unos anuncios de televisión...? Vayamos al grano señores, y dejémos de tapar huecos pasándole la pelota a los demás...

lunes, 13 de diciembre de 2010

La decisión de Pablo

Era una guardia más de fin de semana, un sábado por la noche más de guardia en el hospital, y como siempre, atendiendo intoxiaciones etílicas, agresiones y otros menesteres propios de estos días. 

Las horas iban pasando, y yo me miraba el reloj pensando que ya me quedaba menos para acabar la jornada e irme a casa, cuando escuhé la sirena de una ambulancia que aparcaba en la puerta. En la camilla venía un chico de 20 años, Pablo, y detrás, venían corriendo otros dos chicos de la misma edad, con la cara desencajada, Andrés y Juan. 

Los tres habían salido de fiesta esa noche, eran amigos desde pequeños, lo habían pasado bien, pero ya era hora de volver a casa. Andrés era el que conducía, era el único de los tres que tenía coche y a penas hacía unos años que tenía el carnet, y aunque habían estado bebiendo, él pensó que se encontraba bien para conducir. Juan iba de copiloto y Pablo en el asiento de atrás, él no había bebido, era el más tímido de los tres, y les dijo a sus amigos que se podrían ir en taxi, pero Andrés y Juan se echaron a reir, diciéndole que no tenía de qué preocuparse... Iban camino de casa, riéndo y recordando las hazañas de la noche cuando Andrés, distraído con la música, perdió el control del vehículo. 

Todo fue muy rápido, según me contaron después ellos mismos, no sabían muy bien qué había pasado. Sólo recordanban que el coche no paraba de dar vueltas, hasta que sintieron un fuerte golpe y todo quedó en silencio...Andrés abrió los ojos y vió a Juan, sangraba por una herida en la frente, pero estaba bien, le dijo que estaba bien y ambos se giraron aliviados a decirle a Pablo que estaban todos bien, que sólo había sido un susto...Pero Pablo no estaba en su asiento, había salido despedido del coche y yacía inmóvil en el suelo unos metros más allá. Los dos corrieron hacia él, mientras se acercaban sentían como el miedo les invadía, y allí estaba Pablo, inconsciente, tumbado boca abajo...

Llegó la ambulancia y les trajeron al hospital. Pablo presentaba un fuerte golpe en la cabeza y múltiples fracturas en las extremidades, además de un traumatismo torácico y abdominal. Cuandó llegó al hospital, tan sólo le quedaba un hilo de vida, pero a eso me aferré y comenzamos a instaurar todas las medidas diagnósticas y terapéuticas posibles para ayudarlo. En un momento, organicé un equipo de trabajo, con todos los especialistas necearios para la atención a un politraumatizado y nos pusimos a trabajar en equipo. Entre todos conseguimos estabilizarle mínimamente en urgencias y así se fué al quirófano, en un estado de extrema gravedad, pero con una pequeña esperanza a la que todo el equipo de guardia nos aferramos.

Ellos se fueron con el paciente,  y yo me quedé en urgencias, aún con la adrenalina por las nubes, y deseando que todo fuera bien. Minutos después llegaron los padres de Pablo. Esta es la parte que menos me gusta de mi trabajo, yo creo que por muchos años que lleves en esto, uno nunca se acostumbra a dar malas noticias, sobre todo cuando hablamos de pacientes tan jóvenes, pues aunque Pablo estaba ahora en el quirófano, su pronóstico era realmente grave. No olvidaré nunca la conversación que tuve con Juan y Andrés, la culpa y la desesperación tan grande que me transmitieron, y el deseo tan enorme que tenían de poder hacer que el reloj diera marcha atrás y haber tomado otra decisión antes de coger el coche.

Los nombres de esta historia que os cuento son ficticios, pero la historia es real, y supongo que muchos de mis compañeros habrán vivido historias muy parecidas, yo también, por eso quería contaros este caso, pues entre tantas historias que nos pasan, los Pablos se van quedando diluidos y creo que es importante recordárlos de vez en cuando, pues a mi personalmente, cada "Pablo", cada "andrés" y cada "Juan", me enseñan cada día lo importante de las decisiones que tomamos, lo afortunados que somos por estar donde estamos y me recuendan cada día, que hay que vivir cada momento intensamente, que hay que olvidarse de lo superfluo y centrarse en lo importante, que no es otra cosa que vivir.

Las campañas de la DGT han pasado por muchas etapas, desde el humor, los dibujos animados a las imágenes tan duras que todos recordamos de hace unos años, ójala sirvan para algo, ójala nos ayuden a acordarnos de algunos "Pablos" y seamos más pruedentes al volante...

sábado, 11 de diciembre de 2010

Propósitos

Ahí va mi nuevo y más importante propósito para el 2011: "DEJAR DE FUMAR", por que sí, auque me avergüence reconocerlo así, soy fumadora.

Ayer durante la guardia vi de nuevo a un paciente de 45 años al que diagnostiqué un cáncer de pulmón en estadio muy avanzado. Ya llevo meses con esta idea en la cabeza, últimamente estoy viendo a muchos pacientes jóvenes con tumores muy agresivos y en la mayoría de ocasiones relacionados con la adicción al tabaco, y digamos que ayer fue el día en que dije, "hasta aquí hemos llegado".

Nunca me he sentido orgullosa de ser fumadora, siempre he sabido los riesgos y consecuencias de esta adicción, y el hecho de ser médico te hace enfrentarte muy de cerca a las posibles consecuencias del tabaquismo, pero digamos, que como buena adicta, una siempre acaba haciendo una negación y pensando que eso no le va a a pasar a uno nunca, pero al fin, después de unos cuantos años, algo en mi cabeza ha cambiado y, al fin, he sentido esa motivación que llevaba tiempo buscando para decir "basta".

Así que, como parte de mi compromiso para este propósito en el 2011, quería escribir este post, y en sucesivos espero poder contaros que lo he conseguido, y con eso, además de preocuparme por la salud de mis pacientes, preocuparme por la mía propia y por la de los que me rodean, y por fin, sentirme consecuente, cuando como médico, recomiendo a mis pacientes que dejen de fumar: "Voy a intentar predicar con el ejempo"

Empieza la cuenta atrás...



viernes, 3 de diciembre de 2010

El síndrome del Angel

Acudió a urgencias una paciente de 17 años diagnosticada de un Síndrome de Angelman

Para los que no lo conozcan se trata de una enfermedad genética, que aparece en la infancia y que se caracteriza, en términos generales,  por un retraso del desarrollo, con problemas motores, dificultad para andar, hablar y comunicarse. 

Una de las características de estos pacientes es que presentan un aparente estado constante de alegría,  con risas y sonrisas contínuas. Esto hace que respondan con una sonrisa ante cualquier estímulo o contacto con otra persona, y su interacción con nosotros me hizo darme cuenta de lo importante que es para las personas las emociones que nos transmitimos unos a otros y la importancia del lenguaje no verbal.

Cuando la paciente acudió a urgencias no se encontraba bien, llevaba tiempo con fiebre y presentaba convulsiones contínuamente...aún así, no paró de sonreir en ningún momento...a pesar de sus dificultades, transmitía unas ganas de vivir y una felicidad envidiables.

Me resulto muy tierno ver la relación que mantenían sus padres con ella, el cariño con el que la trataban, los cuidados que le prodigaban y lo que les reconfortaba su sonrisa...para su familia, ella era su "Ángel".

A todos los que estábamos de guardia nos alegró el día, y nos hizo despertar otra sonrisa al  relacionarnos con ella, me resultó muy fácil tratarla y me encantó poder ayudarla a sentirse mejor...

Por eso, y por muchas otras cosas, sentía la necesidad de dedicarle este post, a ella y a su familia...

Hoy os dejo la canción de la BSO de la película "LaVida es Bella", interpretada por Miguel Bosé y Noa, preciosa canción....

jueves, 2 de diciembre de 2010

Historias de una guardia: Despertares

Ayer vi en urgencias un paciente de tan sólo 47 años con una enfermedad de Pakinson en estadio muy avanzado. 

El paciente fue diagnosticado hace 7 años y desde entonces la enfermedad había progresado muy rápidamente. En la actualidad presentaba una escasa respuesta al tratamiento, con aparación de múltiples efectos secundarios y resistencia cada vez mayor al tratamiento, por lo que se encontraba en fase de tratamiento paliativo. 

No puedo explicaros la desesperación que me transmitieron sus ojos...acudió a urgencias por encontrarse en uno de los períodos llamados "off" en el curso de la enfermedad,  asociado al Fenómeno "On-Off" y que puede aparecer en algunos pacientes tratados con levodopa, que experimentan una regresión en la mejoría inicial obtenida y que consisten en fluctuaciones del estado del enfermo durante el día, de una duración variable e impredecible, que oscila entre ratos sin síntomas (fases "on" o fases de conexión a la levodopa) y otros en que reaparecen el temblor, la dificultad para caminar y la lentitud (fases "off" o fases de desconexión a la levodopa). 

En el caso de mi paciente estos fenómenos "off" eran cada vez más frecuentes, y se encontraba desesperado por no poder controlar sus síntomas. Cuando menos se lo esperaba pasaba de estar con sus síntomas controlados a encontrarse totalmente inmovilizado. Cuando llegó a urgencias se encontraba rígido, sin movimiento, caminando con ayuda a pasos pequeños y cortos, y con la típica fascies parkinsoniana, aparentemente inexpresivo, aunque sólo eso, aparentemente...

Tras la valoración inicial, consulté con el neurólogo de guardia que acudió a urgencias a visitar al paciente. Cuando acabó su valoración me habló de un tratamiento que se aplica en estos casos y que sirve justamente para paliar los efectos de los fenómenos "off".  No es un tratamiento habitual, pero es una posibilidad en estos casos, así que me dediqué a intentar conseguir este fármaco en el hospital y que me lo trajeran a urgencias. Finalmente lo conseguí, y tal y como había indicado el neurólogo le administré una dosis del nuevo fármaco a mi paciente con la esperanza de poder ayudarlo aunque fuera mínimamente....

Lo que desde luego no esperaba era una respuesta tan rápida y tan espectacular...!!! No puedo describiros lo que sentí cuando poco después el paciente comenzó a mejorar, recuperando la movilidad y la expresividad, siendo capaz de levantarse, hablar y expresarse como cualquier persona...Para mi, a mi manera, fue como un "Despertar" y la expresión de alivio en su cara será algo que estoy segura que nunca olvidaré...cosas así me recuerdan cada día por qué me hice médico...

Os dejo un fragmento de la película "Despertares", de 1990, protagonizada por Robert De Niro y Robin Williams, y que está basada en la autobiografía del neurólogo Oliver Sacks, que en 1969 descubre los efectos beneficiosos de la L-dopa en pacientes con la llamada en aquel entonces "enefalitis letárgica":

lunes, 29 de noviembre de 2010

Cuestión de prioridades


Mucho se ha hablado esta semana de dinero, de revoluciones y otros menesteres,  y pensando en dinero y en la forma de administrarlo me acordé de un tema sobre el que llevaba tiempo dando vueltas...

Una vez más llega el invierno y de nuevo las urgencias comienzan a saturarse. Esta semana leía un post en el blog Mondo Médico donde @Sophie nos daba su punto de vista de "por qué hay que esperar tanto cuando vas a urgencias". Yo personalmente creo que, además de todo lo comentado en el citado post de forma tan acertada, hay que tener en cuenta también la escasa infraestructura con la que contamos en la mayoría de los servicios de urgencias.

No sé cómo será en el resto de hospitales, pero en el mío, el Servicio sigue igual que hace 30 años, a pesar de que la población no para de crecer...Esto en definitiva significa que a pesar que la demanada asistencial se ha elevado exponencialemente con el paso de los años, seguimos disponiendo del mismo número de boxes para atender a los pacientes, del mismo número de camas de observación, etc., etc....y por supuesto, en las guardias típicas de invierno, es absolutamente frustrante encontrarte con todo colapsado y con la sala de espera llena de pacientes, sin poder visitarlos por no tener espacio físico donde hacer tu trabajo....

En repetidas ocasiones se ha dado cuenta de esta situación a los estamentos oportunos, obteniendo siempre la misma respuesta: "Es un mal momento, ahora no hay dinero, etc., etc...", en repetidas ocasiones se nos piden ideas y proyectos para mejorar el servicio, pero todo acaba quedando siempre en nada...y una entiende que el tema económico está en estos tiempos muy delicado, pero si ese es el verdadero motivo, por qué entonces se invierten millones en comprar determinadas tecnologías y aparatejes para determinados especialistas? o en hacer un super quirófano tecnológico? o tantas otras cosas que podría enumerar.....

Por supuesto no digo yo que estas cosas no sean necesarias y supongan un beneficio para el paciente, de eso no hay duda, pero después de tantos años una acaba pensando que quizás sea más rentable invertir en este tipo de cosas que venden más, políticamente hablando,  que salen en los periódicos y que se suponen dan prestigio a los hospitales, por ser los primeros de Europa en tener tal aparato o tal otro...

En fin, que está claro que todo es importante, pero en las trincheras siempre acabas teniendo la sensación de que importa todo menos urgencias...que a pesar de que en el hospital haya un super quirófano super docente y tecnológico, nosotros seguimos cosiendo heridas con kits que no contienen ni tijeras para cortar el hilo, ni un simple mango de bisturí...donde pedir un pequeño aparato para medir gases e iones en situaciones de urgencia vital se sale del presupuesto asignado, por no hablar ya de los aparatos necesarios para la ventilación mecánica no invasiva....en fin...que es una pena, porque si en el fondo lo que preocupa es la imagen que se da a la población, no se deberían olvidar los administradores que los Servicios de Urgencias son la puerta de entrada a los hospitales, la cara con que el hospital se presenta a sus usuarios, y es muy triste comprobar año tras año, que siguen habiendo otras prioridades...

Tengo que decir claro, que esta es la opinión de una persona totalmente lega en el tema de la gestión económica, y que principalmente se preocupa por desarrollar su labor profesional de la forma que más beneficie a sus pacientes, y este es el motivo del post, pues desde el desconocimiento técnico una acaba por sacar este tipo de conclusiones, y creo que hablar de ello y compartir reflexiones puede ser una buena manera de entender otros puntos de vista...al menos, una forma más constructiva que la crítica gratuita que se ha venido llevando a cabo esta última semana...

jueves, 25 de noviembre de 2010

¿Qué aporta Miguel Ángel Máñez al sistema sanitario?

Yo no tengo el placer de conocerlo, pero aún así, me sumo al homenaje!

Muchos de los que conocen a Miguel Ángel Mañez pueden decir sin rubor que se ha convertido en una referencia profesional y personal. Como economista, desempeña actualmente un cargo directivo como Subdirector económico y de RRHH en el Hospital Universitario Sant Joan – Agencia Valenciana de Salud, que compagina con una febril actividad paralela en el mundo de las redes sociales.

Pese a no ser sanitario asistencial y pertenecer al nivel de mesogestión, hay muchas cosas que Miguel Ángel aporta a los médicos de a pie. Esto en principio es muy extraño en el medio sanitario en el que los directivos no suelen servir de inspiración a sus subordinados. No hablaré de su capacidad de trabajo, profesionalidad y habilidades comunicativas, que son muchas. Traigo a colación su labor en la gestión de redes sociales profesionales y su aporte para el cambio de mentalidad profesional, tan necesario en nuestro ámbito.

La creación de redes está siendo uno de los mayores retos que nuestro sistema sanitario, al igual que la sociedad, está acometiendo. En un mundo globalizado se hace cada vez más complejo trabajar solo, aislado. En una disciplina científica y humanista como la medicina es ahora completamente imposible. Pero este hecho no es valorado así por muchos profesionales que siguen remando en solitario. Las redes sociales profesionales no son más que grupos de personas que se comunican y comparten entre ellas, sin necesidad de que exista una proximidad física, curricular o cualquier otra. Las herramientas electrónicas a nuestra disposición nos lo permiten. Esto implica un cambio de mentalidad profesional. Y es aquí donde Miguel Ángel nos está ayudando a todos con su incansable actividad y su función de nodo de red, de facilitador.

Es un nuevo estilo de liderazgo que no se basa en el poder, el conocimiento ni en las recomendaciones. Se basa en la comunicación y en el compartir. A mayor comunicación, a mayor apertura, a mayor capacidad participativa, mejor situación ocupa uno en la red virtual, más conexiones puede formar. Internet está desmontando las estructuras piramidales y facilitando otras horizontales, donde el poder se reparte de otras formas y el liderazgo también. Permite la emergencia de líderes naturales y esto nos va a ayudar sobremanera, dejando en dique seco el modelo de dirección tradicional.

Todos formamos parte de alguna red, los profesionales sanitarios de nuestra red virtual sanitaria. Lo habitual es tener unas pocas conexiones con nuestro equipo de trabajo próximo, algunos amigos o colegas o conocidos y poco más. Desde hace poco tenemos posibilidad de establecer conexiones con profesionales más o menos lejanos pero que comparten con nosotros un interés o alguna inquietud. Estamos llamados a participar.

Siempre podremos elegir entre permanecer en el margen, con pocas conexiones, o tirarnos a la piscina y arriesgarnos a trazar redes complejas que nos acerquen a otros mundos, otras ideas, otros retos. Ante nosotros se abre un salto evolutivo. Los que den el paso abrirán sus mentes a algo nuevo, crecerán, evolucionarán… cambiarán.
Los que no lo hagan seguirán trabajando como siempre. Inercia. Obsolescencia. El mundo va muy rápido, definitivamente quedarán atrás.

Estoy de acuerdo con Miguel Ángel en la necesidad de salir de nuestras consultas y despachos, de abandonar nuestras zonas de confort para explorar nuevos espacios y formas de trabajar mejor, de cuidar mejor a nuestros pacientes, de ejercer nuestra profesión de forma más satisfactoria y, permítanme, más divertida. Al fin y al cabo los pacientes prefieren médicos felices y relajados antes que amargados o estresados.

Por todo esto, veía necesario compartir esta reflexión y agradecer a Miguel Ángel todo el esfuerzo que está haciendo, del que definitivamente nos beneficiamos todos, los profesionales sanitarios en primer lugar y los pacientes en segundo. Cuando uno se asoma a nuevos retos y ve lo poco que puede aportar y todo lo que aportan los demás, no queda más remedio que dar las gracias continuamente, quizá también este cambio de mentalidad nos haga más humildes y agradecidos.


Blog de Miguel Angel Mañez: Salud con cosas

miércoles, 24 de noviembre de 2010

El dolor ajeno

Ya sé que esta campaña lleva unas semanas en internet, y que ha sido motivo de varios post en la blogosfera sanitaria, no pretendo ser original, pero no podía resistirme a colgar este excelente vídeo de Luis García Berlanga:

martes, 23 de noviembre de 2010

Enemigo al acecho

Últimamente no actualizo el blog con la frecuencia que me gustaría. Cuando comencé a escribir, hace tan sólo dos meses, estaba disfrutando de unas estupendas vacaciones, y tenía tiempo para escribir un post al día. Pero desde que me reincorporé de nuevo a la rutina diaria, con estos horarios tan anárquicos que llevamos los urgenciológos, me resulta cada vez más difícil encontrar el momento para aislarme un rato y disfrutar de este mundo del blog y las redes sociales. 

Tengo muchas ideas y temas para futuros post, pero digamos que me faltan horas al día para escribirlos, sinceramente admiro enormemente a todos los blogueros que son capaces de mantener el compromiso de publicar un post al día, me parece algo extraordinario.  

A pesar de todo esto, sigo con muchas ganas de escribir y compartir con vosotros mis inquietudes, así que, aunque sea con menor frecuencia, aquí seguiré siempre que pueda para charlar un rato...

Hoy sin ir más lejos, saliendo de guardia y aún sin dormir, siento la necesidad de escribir este post, y seguro que me acabará saliendo uno de esos post largos, de esos que cuestan de leer, pero es mucho lo que quiero contaros hoy....

Se acercó por los pasillos de urgencias un compañero y amigo, de poco más de 40 años de edad, gran profesional y mejor persona, tal y como ha demostrado cada día con sus pacientes...Hacía días que no le veía porque había estado de viaje, y me alegré al verle aparecer por urgencias, sin embargo no venía con buena cara.

En lugar de venir a contarme su viaje, venía a hacerme una consulta médica, la típica consulta de pasillo que nos hacemos los médicos unos a otros, pues al estar acostumbrados a estar en el otro lado, a veces nos cuesta actuar como pacientes. Me contó que desde hacía unos meses no se encontraba bien, me explicó sus síntomas restándoles importancia, aunque su cara traducía preocupación, la misma preocupación que yo sentí, cuando, tras pasarlo ya a una consulta normal, le exploré y me temí lo que no quería encontrar...

Efectivamente no fué difícil llegar al diagnóstico, se trataba de un cáncer en estadio avanzado. Con unas sencillas pruebas complementarias ya pude intuir el mal pronóstico que presentaba mi paciente, mi compañero, mi amigo...Como era de esperar, me pidió que le diera todos los detalles de los hallazgos de las pruebas complementarias, aunque a medida que le informaba él asentía con la cabeza como aquel que escucha lo que ya sabía, lo que estaba esperando oir antes o después...

Reaccionó sosegadamente, me explicó que ya se imaginaba algo así, que los síntomas habían comenzado antes de su último viaje, pero que había preferido disfrutar esos días antes de consultar, porque sabía que tendría tiempo para enfrentarse a esto, pero que no tendría mucho más tiempo para viajar, para disfrutar, para vivir...

Guardé la compostura todo lo que pude, conversando con él acerca de la vida y de la relatividad de las cosas, y haciéndome la valiente, tal y como estaba siendo él en ese momento...Finalmente le ingresé, para que pudieran completar el estudio necesario y comenzar el tratamiento oportuno. Él se fué a la planta, acompañado y arropado por su familia, con una expresión de serenidad que no me quito de la cabeza....y yo...yo me quedé ahí abajo, como siempre, intentando concentrarme y seguir con la guardia, pues aún me quedaban unas cuantas horas por delante...

De todo lo que hablé con él me quedo con unas ideas importantes; a veces pasamos mucho tiempo preocupados por cosas sin importancia, a veces vivimos tan deprisa que ni nos damos cuenta, a veces nos enfadamos por cosas absurdas, nos perdemos los detalles del día a día,  dejamos pasar oportunidades sin pensarlo y ni tenemos tiempo de arrepentirnos, a veces nos olvidamos de la suerte que tenemos por estar aquí y por la oportunidad que nos han dado de vivir nuestra vida,  de disfrutar de la gente y del entorno que nos rodea, a veces tu brújula se desorienta y pierdes el rumbo y dejas de ver lo importante, que no es otra cosa que disfrutar cada día de cada momento, porque cuando sientes que esos momentos llegan a su fin, es cuando sientes esa nostalgia y te das cuenta de estas cosas, te sientes tonto por haber desaprovechado tu tiempo preocupándote por una cosa o por otra, y te das cuenta de que todo en la vida es muy relativo, de que a cada cosa hay que darle la importancia que se merece...

A veces...a veces es uno mismo el protagonista de sus propias historias...