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viernes, 19 de noviembre de 2010

El chequeo dorado

El otro día acudió a urgencias un paciente por notar una sensación referida como un calambre de unos segundos de duración en la zona del pecho, que desapareció espontáneamente sin otros síntomas acompañantes y sin episodios posteriores similares. 

Acudió preocupado ante posibilidad de haber tenido un infarto. 

En la anamnesis el paciente ya mostraba una tendencia excesiva a preocuparse por síntomas inespecíficos y relacionarlos con enfermedades graves, en resumen, y por no extenderme, podríamos decir que el paciente sufría una hipocondría.

Mientras le preguntaba por sus antecedentes personales, el paciente me sacó de un maletín un dossier de unos 100 folios aproximadamente y lo puso encima de la mesa. Me contó que hace un año se había hecho un chequeo completo en una clínica privada. Estaba completamente asintomático, pero como nunca había tenido ninguna enfermedad, quería estar seguro de que eso seguía así a pesar de encontrarse bien.

Sorprendida ante el tamaño del dossier, comencé a echarle un vistazo. Me encontré con una minuciosa historia clínica y exploración por aparatos, hasta ahí todo me pareció normal. Pero llegamos al apartado de exploraciones complementarias....aquí fué donde me quedé con la boca abierta...

A un paciente totalmente asintomático y sin ningún antecedente patológico en su historia de salud que acudó a una clínica privada solicitando una revisión médica le habían realizado, entre muchas otras cosas: un TAC craneal, torácico y abdominal, una prueba de esfuerzo, un ecocardiograma, una coronariografía no invasiva mediante un moderno TAC multidetector, una colonoscopia virtual, una polisomnografía, una ecografía abdominal, una ortopantomografía, serologías de enfermedades tropicales, pruebas hormonales, coprocultivos, cultivos de orina y hemocultivos, marcadores tumorales, audiometría, test psicométricos y neuropsicológicos, radiografías múltiples, un test de sensibilidad alimentaria, una ecografía-doppler vascular, una densitometría ....y seguro que algo más que me dejo....

Ni que decir tiene que absolutamente todos los resultados eran normales, bueno, excepto una caries dental...A pesar de eso, en las recomendaciones finales había múltiples recomendaciones de asistir a todos los especialistas posibles, por hallazgos insignificantes en la analítica y sin ningún significado patológico, todo ello coordinado por supuesto por su médico de atención primaria...

En definitiva, un paciente sano, se había convertido en un auténtico enfermo carne del bucle del sistema sanitario, y por qué? Pues porque acudió a una clínica privada a realizarse un chequeo médico por su excesiva preocupación por su salud...

Yo no digo que todas las clínicas privadas actúen igual, por supuesto habrá muy buenos profesionales, pero en este caso creo que se cometió un auténtico abuso con este paciente.

No puedo más que deciros que este estupendo chequeo costó más de 8.000 €, y para poder pagarlo el paciente tuvo que pedir un préstamo al banco...Está claro que cada uno puede hacer con su dinero lo que le venga en gana, pero vamos a ver, somos médicos por dios! da igual donde trabajemos, en la pública o en la privada, y no hacía falta haber estudiado mucho para darse cuenta con una anamnesis más cotidiana que este paciente padece una patología contemplada en el DSM-IV y en el CIE-10 llamada HIPOCONDRÍA y cuyos criterios diagnósticos no son difíciles de reconocer, y ante el reconocimento de una patología, como médicos, independientemente de nuestro lugar de trabajo, debemos orientar al paciente y tratar sus necesidades, no fomentar sus miedos y aprovechar la situación para embolsarnos una sustanciosa comisión !!! 

Sinceramente, yo no me considero mejor ni peor profesional que el resto de mis compañeros, pero si algo tengo claro, es que nunca, nunca haría algo así...

Criterios para el diagnóstico de F45.2 Hipocondría (300.7)

A. Preocupación y miedo a tener, o la convicción de padecer, una enfermedad grave a partir de la interpretación personal de síntomas somáticos.

B. La preocupación persiste a pesar de las exploraciones y explicaciones médicas apropiadas.

C. La creencia expuesta en el criterio A no es de tipo delirante (a diferencia del trastorno delirante de tipo somático) y no se limita a preocupaciones sobre el aspecto físico (a diferencia del trastorno dismórfico corporal).

D. La preocupación provoca malestar clínicamente significativo o deterioro social, laboral o de otras áreas importantes de la actividad del individuo.

E. La duración del trastorno es de al menos 6 meses.

F. La preocupación no se explica mejor por la presencia de trastorno de ansiedad generalizada, trastorno obsesivo-compulsivo, trastorno de angustia, episodio depresivo mayor, ansiedad por separación u otro trastorno somatomorfo.

Especificar si:

Con poca conciencia de enfermedad: si durante la mayor parte del episodio el individuo no se da cuenta de que la preocupación por padecer una enfermedad grave es excesiva o injustificada.

viernes, 15 de octubre de 2010

El arte de la anamnesis y sus demonios


Siempre me ha llamado la atención algo que nos ocurre con cierta a los médicos de urgencias. Y es que cuando acude un paciente con síntomas diversos debes hacer una rápida anamnesis que te ayude a obtener una orientación diagnóstica concisa. Debes trabajar con ella y con un buen diagnóstico diferencial para poder establecer el plan de actuación con ese paciente. 

Cuando acude un paciente con un dolor torácico, por ejemplo, haces una serie de preguntas sistematizadas que te ayudan a descartar la gravedad, y después de valorar las pruebas complementarias pertinentes y comprobar que el paciente está estable con el tratamiento administrado, pasas a comentar el caso con el especialista correspondiente, para así valorar el criterio de ingreso, si es que después de la evaluación completa, consideras que ese paciente requiere un ingreso hospitalario.

Y aquí viene la cuestión. Resulta que dicho especialista, que tiene mucho más tiempo que tú para dedicarle a hacer una buena anamnesis, se acerca al paciente y está interrogándole durante largo rato, preguntando cosas como si tiene animales en casa, si ha comido queso fresco....y esas cosas, entre otras muchas muy importantes por supuesto...La cosa es que después de esa evaluación intensiva, pasa a menudo que el internista se acerca a tí con cara de pocos amigos explicándote que ese paciente no requiere ingreso, y cuando te explica la conclusión que ha sacado de su entrevista con el paciente te das cuenta de que a él le ha contado otra historia diferente....

Digamos que no diferente del todo, pero sí con ciertos matices, que aunque no parecen importantes en un primer momento si que ayudan a la hora de hacer un diagnóstico diferencial. Entonces viene cuando te enfurruñas con el paciente y te acercas a decirle, "Pero Juan!, usted no me ha contado a mi que su dolor era así???" y el paciente te responde con mucha razón: "Es que usted no me lo ha preguntado doctora..."

Y es que es verdad, son cosas que pasan, yo no le preguntado eso al paciente, yo he ido rápido rápido para descartar que no tuviera un infarto, un tromboembolismo pulmonar o una disección de aorta, pero no le pregunté si el dolor era sólo por la noche y si tenia reflujo...eso es verdad, no se lo pregunté...¿cómo va a saber el pobre paciente que ese un dato muy importante para mi y que me hubiera ayudado mucho en el diagnóstico diferencial? Pues no puede saberlo, para eso la médico soy yo....y por eso, es mi responsabilidad como profesional olvidarme del reloj en la medida de lo posible y dejar hablar a los pacientes, hacer unas preguntas más abiertas...

Quizás si en lugar de preguntarle a Juan:
- "¿le duele el pecho?"
- "Si"
- "¿por la noche?"
- "si"
- "¿en reposo?"
- "si"
- "¿y tiene molestias en el estómago y ganas de vomitar?"
- "si"

Le hubiera preguntado
- "Cuenteme Juan, ¿que le pasa?"
- "Pues verá, es que cuando me voy a la cama me sube un ardor por el pecho hasta la garganta y tengo acidez en el estómago...."

Quizás, si hubiera hecho eso desde el principio, el paciente se hubiera ahorrado unas cuantas pruebas y las consiguientes horas de estancia en urgencias...

Y es que hacer una buena anamnesis, y más en un entorno estresante como es urgencias, es, desde luego, un verdadero arte.