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lunes, 6 de diciembre de 2010
miércoles, 20 de octubre de 2010
Negando lo innegable
A lo largo de nuestra vida experimentamos muchas situaciones que nos suponen una pérdida, bien sea la pérdida de un ser querido, o en el caso que os voy a contar, la pérdida de la salud.
El proceso de aceptación de una pérdida en el sentido amplio de la palabra, pasa por cinco etapas, definidas extensamente en la literatura, pero que en resumidas cuentas vienen a ser: la NEGACIÓN, la ira, la depresión, la negociación y finalmente la aceptación.
En la primera etapa, nuestro apego a lo perdido, la salud en este caso, nos hace sentir esa voz interior que nos dice: "No, a mi no" y mientras más nos aferramos a la idea de que la vida debe ser justa y que esperamos algo más de ella, mayor es la incapacidad para aceptar la pérdida.
Ayer se celebró el Día Contra el Cáncer de Mama, y a pesar de la información cada vez mayor difundida sobre la prevención y tratamiento de este cáncer, a veces, hay barreras psicológicas que te impiden aceptar la realidad.
Acudió a urgencias una paciente jóven, menor de 40 años, madre de dos hijos pequeños, por un cuadro de tos de semanas de evolución que no le mejoraba con el tratamiento que había tomado. En sí el caso no parecía revestir gravedad, pero la paciente estaba muy pálida y no tenía buen aspecto general.
Después de la anamnesis le dije que se desvistiera para poder explorarla. Pude notar su incomodidad, pero pensé que era timidez, hasta que se quitó la camisa y vi la lesión que presentaba.
Se trataba de una lesión claramente cancerosa, extendida por toda la mama y por la zona pectoral que llegaba hasta la espalda. Estaba ulcerada y sangraba, por lo que la paciente la había ido cubriendo poco a poco con paños para "esconderla".
Por un momento me quedé sin palabras, en absoluto esperaba encontrar algo así...Me quedé a solas con ella e intenté interrogarla poco a poco, si presionarla, pues estaba claro que no quería hablar de ello...Hacía meses que había aparecido la lesión, pero según sus propias palabras, "pensaba que se curaría sóla", no había acudido a su médico porque decía que estaba muy ocupada y no le había dado importancia...
Durante la conversación que mantuvimos me dí cuenta de que la paciente no deseaba recibir ningún tipo de información, no me hizo ni una sóla pregunta de por qué la ingresaban ni sobre qué pruebas o tratamientos necesitaba, y mucho menos sobre ninguna aproximación diagnóstica. Respeté su posición, estábamos en el contexto de un servicio de urgencias, y después de todo, no había prisa, ya tendría tiempo de ir aceptando lo que le sucedía.
A pesar de eso, su expresión transmitía que estaba empezando a superar la primera fase de la aceptación, esa negación en la que había quedado anclada los últimos meses, esa negación que la había llevado a evitar su realidad, a continuar con su vida normal evitando pensar en su salud, que la había llevado finalmente a negar lo innegable.
La paciente fué ingresada para completar el estudio e iniciar el tratamiento oportuno, fuí a visitarla en repetidas ocasiones hasta que fue dada de alta, pues en urgencias establecí con ella una relación que sentí que merecía mantener, aunque sólo fuera por ofrecerle mi apoyo.
Durante las visitas pude comprobar como poco a poco fue pasando por el resto de las etapas hasta que llegó a la aceptación. A día de hoy puedo deciros que ella misma no comprende cómo tardó tanto en consultar a un médico, pero se encuentra estable física y emocionalmente, y continua poco a poco recorriendo su camino...
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